¿Tienes un/a hijo/a en el espectro del autismo y no sabes cómo captar su atención para jugar e interactuar con sentido?

Por María Jesús Parada

Esto es algo que nos pasa a muchas personas!!! Y tiene explicación y también muchas estrategias que puedes practicar para lograrlo.

Es importante comenzar diciendo que cada experiencia es diferente, cada persona es distinta y así como todos los desarrollos son particulares, el desarrollo de cada persona del espectro del autismo también lo es. Lo que quiero decir con esto, es que en esta columna hablaremos de generalidades y que la bajada personal siempre requiere de ajustes a la historia de cada niño/a.

Hablaremos de niños/as pequeños, sin embargo, los principios aquí propuestos son aplicables a toda la infancia.

Una de las funciones que primero desarrollan los bebés es la capacidad de prestar atención a otros. Desde muy pequeños están atentos a su entorno, aprendiendo mucho acerca de la experiencia que les rodea.

La mayoría de los niños entre 0 y 3 años prefieren mirar e interactuar con personas antes que cualquier otra actividad.

En el autismo, los niños y niñas no muestran tanto interés como los demás niños en mirar e interactuar. Esto se ha explicado en el mundo científico bajo dos ideas. La primera de ellas es que las interacciones son impredecibles y una de las características de las personas autistas es la necesidad de predictibilidad, esto hace que sea muy desafiante. Por otro lado, se ha estudiado que la preferencia innata por las caras y las personas está atenuada en el espectro del autismo. (Roger S, DModelo Denver para niños y niñas pequeñas con autismo).

Cuando ocurre esta “perdida” de interés y de atención por la interacción con quienes le cuidan, los niños y niñas se pierden de oportunidades de aprendizaje muy importantes, ya que lo que aprendemos acerca del mundo en la primera infancia es el resultado de muchas experiencias de observación e imitación de otros/as personas. Es decir, prestar atención a los demás es un escenario siempre fértil para el aprendizaje.

Entonces... ¿Qué podemos hacer? Nos guiaremos por tres principios:

OBSERVACIÓN, LA ESCENA Y LA INTERACCIÓN.

La primera estrategia es descubrir qué llama la atención de mi hijo/a. Esta consigna nos parece obvia, pero la experiencia en la consulta me ha llevado a darme cuenta que no lo es.

¿Cómo puedo saber que es lo que realmente le interesa? Para descubrirlo es necesario observar ¿Qué es lo que más le gusta a mi hija? ¿Qué juguete prefiere? ¿A qué miembro de la familia se acerca más? ¿Hay algún lugar al que le guste mucho ir? ¿Qué momento del día disfruta más? ¿Qué tipo de juegos le gustan más? Siempre recomendamos en nuestro equipo, tomar nota de estas preguntas e ir categorizando, escribiendo qué y cómo. Por ejemplo:

  1. Le encantan las muñecas y disfruta sentándolas de una forma en los sillones de la casa. 
  2. Le gusta jugar con la tierra a trasvasijar de un camión a otro por largas horas en la tarde.

La idea es poder hacer una investigación lo más detallada posible e ir identificando que objetos le atraen, cómo los usa, en qué lugares, si incorpora o no a alguien más, si hay alguna rutina de su preferencia, si hay canciones preferidas y todo eso anotarlo, ya que lo necesitaremos para llamar su atención.

La segunda estrategia es entrar en acción posicionándonos bien en la escena. Cuando nos comunicamos con otros/as no utilizamos solo nuestro lenguaje verbal, sino que el 60% de nuestro mensaje depende de nuestro lenguaje no verbal. Deseamos con ansias que los niños y niñas logren captar los mensajes que vienen de fuera de su entorno y no se pierdan esta información que viene del cuerpo.

Para hacerlo es ideal generar una zona de juego, idealmente una mesita o rincón limpio de estímulos visuales, es decir, guardar los juguetes que puedan quedar por ahí y propiciar que el foco de atención pueda ser lo que está pasando entre él/ella y yo. Y entonces poner entre ambos algun juego, objeto o idea que tenga anotada en la lista de mi investigación.

Algunas ideas claves de este punto:

-  Si quieres jugar con un juguete, guarda los demás que están sueltos de manera de aumentar la atención. Puede ser práctico tener cajas plásticas o espacios en el closet para esto.

-  Apaga televisores, computadores, cuando quiera jugar.
-  Si el entorno es muy bullicioso, busca un espacio más libre de estímulos.

-  Idealmente hacer de estos espacios de juego inicial algo individual.

-  Cuando hay varias personas es más difícil atender. Por lo que será útil al inicio practicar tanto como sea posible con una persona a la vez. Luego vendrá el tiempo de practicar habilidades de atención en grupo. Para esto es ideal tener al tanto a la familia y a los más cercanos el hecho de que estamos practicando esto.

-  Ponte a su altura para darle la oportunidad de verte y de verlo tantas veces como sea posible.

Puede que las primeras veces no nos resulte como lo imaginamos, pero poco a poco si lo que hay en el lugar de juego es de interés para el niño o la niña, podremos ir viendo mayor interacción.
Un buen consejo puede ser duplicar los juegos, por ejemplo, si voy a jugar con animales, tener dos de cada uno, de manera que puedo jugar junto con el/ella, sin que sienta amenenaza de que pueden quitarle su animal, así el puede tener una vaca y yo otra y los dos jugamos.

Es importante ir “volviendo” nuestra acción interesante para nuestro/a niño/a, entonces aquí propongo algunos momentos que me han sido de mucho apoyo para lograrlo.

Con 6 Imanix armar un cubo, poner dentro el animal y jugar a que el animal se esconde y podemos buscarlo dentro. “Toc toc, dónde está la vaca?, a ver.... Aquí está”. Y luego tener a la mano del niño/a otros 6 Imanix para realizarlo.
También el juego puede comenzar con todos los animales dentro de un cubo de Imanix e ir descubriendolos. Si al niño/a le va gustando la actividad, podemos ir haciendo variaciones, tales como, juntar dos Imanix y ponérnoslos como anteojos y decir “hola” y sonreir y esperar a ver si la imitación sucede. Usar el trenecito e ir subiendo juguetes preferidos al tren mientras hacemos sonidos como “Chu-Chu”. Para niños/as un poco más grandes de 4 años en adelante, podemos ir construyendo una pista de autos y jugar con los autos o con la pista de bolitas. Lo importante es siempre observar, proponer en una escena libre otros estímulos y practicar la interacción en el juego, estando siempre atentos/as a qué otro elemento podemos ir incorporando y haciendo que existan nuevos escenarios de aprendizaje y encuentro.